La investigadora adjunta del CONICET Cecilia Mercuri, antropóloga del Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades (ICSOH), reflexiona sobre vocaciones científicas, trayectorias de mujeres en investigación y el rol de las nuevas generaciones. Su trabajo se centra en la variabilidad tecnológica lítica y las redes de interacción social en el Noroeste Argentino durante el Período Formativo, a partir del estudio de herramientas de piedra producidas hace 2000 años.
Mercuri destaca la importancia de la infancia como etapa de descubrimiento y curiosidad, pero señala que los caminos hacia la ciencia no siempre son lineales. “Mi acercamiento a la ciencia fue más tardío; de chica me interesaba mucho más el arte. Ciencia y arte no son para nada incompatibles, son parte de lo mismo: creatividad y sistemática”, explica. Hija de biólogos, creció cerca del ámbito científico, pero fue durante su formación universitaria cuando encontró su vocación: “Cuando un compañero me dijo que necesitaban gente para una campaña arqueológica, empezó mi camino”.
Sobre sus referentes, recuerda que la experiencia de campo fue decisiva: “En la primera campaña arqueológica ya se despertó mi curiosidad, esa cosa que tienen las infancias y que de adultos no deberíamos perder: preguntar por qué tal cosa, por qué tal otra”. También destaca la influencia de distintos marcos teóricos y docentes que ampliaron su forma de mirar los materiales arqueológicos.
Más mujeres en ciencia, más miradas en la investigación:
Para la investigadora, hablar de mujeres y niñas en la ciencia sigue siendo necesario para ampliar perspectivas y oportunidades. “Muchas veces se sigue pensando el mundo desde los hombres y no desde las personas. La mirada desde las mujeres y el estímulo de las niñas no sólo puede representar un aporte diferente, sino una mirada distinta, más diversa, más amplia y por tanto más representativa”, sostiene.
En arqueología —una disciplina con fuerte trabajo de campo— aún sobreviven ciertos estereotipos. “Todavía a veces resulta difícil lidiar con ciertos contextos. Romper con el estigma de ‘una mujer sola no va a poder dirigir una campaña’”, señala. También advierte sobre la asignación rígida de roles: “Muchas veces terminamos haciendo el doble de esfuerzo y se siguen replicando estereotipos de género, como ‘necesitamos hombres para la campaña porque hay que mover muchas piedras’”. Y agrega: “Si sólo los fuertes pudieran mover rocas no existirían las pirámides”.
Tecnología del pasado, preguntas del presente:
La investigación de Mercuri analiza herramientas de piedra para reconstruir vínculos sociales y circulación de saberes en el NOA hace unos 2000 años. En términos sencillos, explica: “A partir del análisis de las herramientas de piedra que dejaron los pobladores del noroeste argentino trato de indagar en sus particularidades, qué las conecta con el territorio, con la memoria, qué interacciones y sociales se ponían en juego”.
El estudio de las materias primas permite identificar redes de interacción de gran escala: “Hay piezas en los conjuntos que estudio que vienen desde la actual Bolivia y desde Chile. Al estudiar las procedencias podemos ver que los límites geográficos actuales son muy recientes y que los lazos entre poblaciones fueron claves para establecerse y diseminarse por el territorio”.
Frente a la idea de que la tecnología es solo moderna, remarca el valor de los saberes antiguos: “Los modos de hacer y usar, las maneras de conseguir las materias primas, pueden incluso pensarse hoy para prácticas más amigables con el ambiente”.
En relación a las nuevas generaciones y la curiosidad por la ciencia, para Cecilia, el estímulo temprano es clave, pero sin presiones. “Si puede, que la infancia disfrute de ser infancia; del futuro que se encarguen sus tutores”. Y pone el foco en el entorno: “Más que decirle algo a la infancia, a su entorno le pediría que escuche y que estimule”.
También subraya el rol de la educación y la divulgación para despertar vocaciones científicas en niñas y adolescentes: “La escuela debería tener como una materia fundamental Antropología. Al estudiar la diversidad humana, aporta al respeto hacia otras personas y colectivos, ya que lo que no se conoce es temido”, concluye.