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DIA MUNDIAL DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL
Educación ambiental y biodiversidad urbana: el aporte de las abejas nativas sin aguijón
Con motivo del Día de la Educación Ambiental, una investigación del CONICET en San Salvador de Jujuy pone el foco en las abejas nativas sin aguijón y en el potencial de la ciudad como espacio de aprendizaje, cuidado y conservación de especies nativas.
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En el marco del Día de la Educación Ambiental, la becaria doctoral del Instituto de Ecorregiones Andinas (INECOA) Fabiana Castro, investiga la presencia y conservación de abejas nativas sin aguijón (ANSA) en ambientes urbanos de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Su trabajo pone en diálogo la investigación científica con el territorio y la comunidad, y propone a la ciudad como un espacio clave para el aprendizaje, la sensibilización y la conservación de la biodiversidad nativa.
“Mi línea de investigación se centra en el estudio de las abejas nativas sin aguijón, también conocidas como “meliponas”, en ambientes urbanos. Con el grupo de trabajo buscamos conocer la distribución de las colonias en la ciudad, qué recursos vegetales utilizan como alimento y cuánto sabe la población sobre este grupo de abejas”, explica Castro. En ese marco, señala que el interés no se limita a los aspectos ecológicos, sino que también incorpora las percepciones sociales: “Nos interesa indagar si los ciudadanos las conocen, si pueden diferenciarlas de otros insectos como avispas o moscas, qué percepción tienen sobre ellas y qué conocimientos tradicionales existen en torno a productos como la miel, el polen o la cera”.
Para la becaria, este enfoque permite un vínculo directo entre la investigación científica y la educación ambiental, ya que “visibiliza especies que conviven diariamente con las personas, muchas veces sin ser reconocidas como abejas”.
Desde esa mirada, la conservación adquiere una dimensión cotidiana y territorial. “La conservación empieza donde vivimos: en las decisiones diarias —qué plantamos, cómo cuidamos un espacio verde o qué hacemos frente a un nido de abejas— hay efectos reales sobre las especies que habitan esos lugares. Cuando la conservación se piensa desde el territorio, deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una responsabilidad compartida”, afirma.
En ese contexto, la ciudad aparece como un espacio clave para la conservación de especies nativas. “Las abejas nativas sin aguijón nos muestran que incluso en ambientes altamente modificados, como las ciudades, la biodiversidad encuentra formas de persistir”, señala Castro. Colonias registradas en paredes de viviendas, postes de luz, medidores de agua e incluso nichos de cementerios dan cuenta de ello. “Su presencia indica que las ciudades brindan refugios y recursos vegetales que pueden sostener a estas poblaciones”.
Plazas, jardines, patios y corredores verdes, agrega, “pueden funcionar como espacios complementarios de conservación, especialmente en regiones donde los ambientes naturales han sido fuertemente transformados”.
Para Fabiana, hablar de abejas nativas sin aguijón es también hablar de educación ambiental. “Cumplen un rol fundamental como polinizadores y además, presentan características que las convierten en un recurso educativo valioso: su comportamiento dócil, el interés que despiertan productos como la miel y el hecho de que habitan la ciudad, tanto en espacios públicos como en viviendas particulares”. Estas cualidades, explica, “facilitan procesos educativos basados en la observación, la curiosidad y la convivencia”.
En ese sentido, destaca el potencial transformador del conocimiento científico cuando se traduce en acciones concretas. “La educación ambiental ocurre cuando la ciencia deja de ser un dato abstracto y se vincula con la vida cotidiana. En el caso de las abejas nativas sin aguijón, los resultados de investigación pueden convertirse en talleres sobre manejo de colmenas, guías para elegir plantas que les brinden alimento o propuestas educativas para jardines, escuelas y espacios públicos”.
Desde el grupo de trabajo del INECOA, desarrollan talleres y charlas de educación ambiental en distintos espacios de la ciudad (ver fotos), como escuelas secundarias, ferias de divulgación, plazas, barrios y también con trabajadores de cementerios. “Estas instancias nos permiten tomar contacto directo con la comunidad y comprender cómo se perciben las abejas nativas sin aguijón en la vida cotidiana”, comenta.
Según relata la especialista, en muchos casos los habitantes de San Salvador de Jujuy no conocen estas especies o las confunden con otros insectos. “Incluso, muchas personas descubren que tenían colmenas que eliminaron por considerarlas peligrosas, cuando en realidad se trata de abejas sin aguijón y de comportamiento dócil”. Sin embargo, destaca que el intercambio genera cambios significativos: “Al conocerlas, el miedo se transforma en curiosidad y el rechazo en interés”.
En relación con esta fecha, Castro agrega: “Sean curiosos: la naturaleza siempre tiene algo nuevo para enseñarnos”. Y al recordar qué la llevó a dedicarse a esta temática, concluye: “Mi interés nació del desconocimiento y la sorpresa. Escuché decir una vez ‘esa abeja no pica’ y descubrí un mundo completamente distinto. Esa curiosidad inicial fue lo que me impulsó a estudiar y visibilizar a estas especies”.
Finalmente, la becaria doctoral explica qué sucede cuando la educación ambiental se encuentra cara a cara con la comunidad: “Luego del intercambio, el miedo se transforma en curiosidad y el rechazo en interés. Esto se observa especialmente en niños y niñas, donde la información se transmite rápidamente a las familias y genera un efecto multiplicador”.