BIODIVERSIDAD

Especialistas del CONICET descubren una nueva especie de pez endémica del noroeste argentino

El hallazgo del "Characidium lilloi" amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de la cuenca del Plata y pone en valor la importancia de la investigación científica y la conservación de los ríos de montaña del norte argentino.


Characidium lilloi

Un equipo de especialistas del CONICET y de otras instituciones científicas argentinas describió una nueva especie de pez de agua dulce que habita exclusivamente los ríos de montaña del noroeste argentino. La especie, denominada Characidium lilloi, fue descubierta en las cuencas altas de los ríos Bermejo y Juramento, en las provincias de Salta y Jujuy, una de las regiones con mayor diversidad y endemismo de peces del país. El trabajo fue publicado en la revista internacional Ichthyology & Herpetology. El hallazgo fue posible gracias a un enfoque integrador que combinó campañas de campo, estudios morfológicos detallados, análisis osteológicos y técnicas de biología molecular. Los investigadores compararon ejemplares provenientes de diferentes localidades con decenas de especies relacionadas y analizaron secuencias de ADN de los genes mitocondriales COI y CYTB para reconstruir sus relaciones evolutivas. Los resultados demostraron que estos peces representan una especie previamente desconocida para la ciencia.

"Characidium es uno de los géneros de peces de agua dulce más diversos de Sudamérica y en los últimos veinte años se han descripto numerosas especies nuevas. Sin embargo, el noroeste de la cuenca del Plata continúa revelando una diversidad inesperada, incluso en grupos relativamente bien conocidos", explica el equipo de investigación.

Un habitante de los ríos de montaña

Characidium lilloi es un pez de pequeño tamaño, de cuerpo alargado y hábitos bentónicos, adaptado a vivir sobre el fondo de ríos y arroyos de corriente rápida. Presenta una coloración parda u olivácea atravesada por entre siete y trece bandas verticales oscuras que le permiten confundirse con el sustrato rocoso. Durante las observaciones realizadas en su ambiente natural, los investigadores registraron que forma pequeños cardúmenes y permanece orientado contra la corriente mientras se alimenta sobre el lecho del río, apoyándose sobre la superficie mediante las aletas pectorales y pélvicas para mantener la estabilidad frente al fuerte flujo de agua. La especie habita arroyos y ríos de aguas claras que recorren las ecorregiones de las Yungas y el Chaco serrano, entre aproximadamente 700 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. Estos ambientes experimentan marcadas variaciones estacionales y constituyen algunos de los ecosistemas fluviales mejor conservados del norte argentino, especialmente dentro de áreas protegidas como los parques nacionales El Rey y Calilegua.

Una región clave para comprender la evolución de los peces

El noroeste de la cuenca del Plata constituye uno de los principales centros de endemismo de peces de agua dulce de Argentina. Las diferencias de altura, la compleja historia geológica de la región y el aislamiento entre las cuencas favorecieron, durante millones de años, la diferenciación de numerosas especies exclusivas de estos ambientes. En los últimos años, distintos trabajos desarrollados por investigadores del CONICET permitieron describir nuevas especies de bagres, mojarras, madrecitas y otros peces restringidos a estas cuencas. El descubrimiento de Characidium lilloi se suma a esa creciente evidencia y confirma que la diversidad biológica de la región aún está lejos de conocerse por completo. Los análisis filogenéticos realizados en el estudio muestran además que la nueva especie está estrechamente emparentada con Characidium fasciatum y C. gomesi, representando el primer integrante conocido de ese linaje evolutivo en el noroeste de la cuenca del Plata. Este resultado aporta nueva información para reconstruir la historia evolutiva del género en Sudamérica.

Un homenaje a Miguel Lillo y a quienes sostienen la ciencia argentina

El nombre específico lilloi fue elegido en homenaje al naturalista argentino Miguel Lillo (1862–1931), una de las figuras más influyentes en la historia de las ciencias naturales del país. Convencido de que el conocimiento científico y la educación debían constituir una política de Estado, Lillo donó la totalidad de su patrimonio para garantizar la continuidad de instituciones que, más de un siglo después, continúan siendo pilares del sistema científico nacional, entre ellas la Fundación Miguel Lillo, la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo y la Unidad Ejecutora Lillo–CONICET.

Sin embargo, la dedicatoria trasciende el reconocimiento a una figura histórica. Como señalan expresamente los autores en la etimología de la especie, Characidium lilloi también constituye un homenaje a las y los trabajadores del sistema público argentino de ciencia, educación y tecnología, cuyo compromiso cotidiano hace posible el avance del conocimiento y la formación de nuevas generaciones de investigadores, aun en contextos de profundas dificultades para el sector.

Conservación de los ambientes de agua dulce

Aunque Characidium lilloi enfrenta amenazas derivadas de la deforestación, los cambios en el uso del suelo, los aportes de agroquímicos y algunos efluentes industriales, las poblaciones conocidas ocupan un área relativamente amplia y varias de ellas se encuentran dentro de parques nacionales. Por ese motivo, los autores concluyen que actualmente la especie debe ser considerada de preocupación menor (Least Concern) según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). No obstante, destacan que preservar la calidad ambiental de los ríos de montaña será fundamental para asegurar su conservación a largo plazo.

El trabajo fue realizado por Guillermo E. Terán, V. Ezequiel Méttola, Felipe Alonso, Martín M. Montes, Alejandro Méndez-López, Guido Miranda, Gastón Aguilera y J. Marcos Mirande, investigadores de la Unidad Ejecutora Lillo (CONICET–Fundación Miguel Lillo), el Instituto de Bio y Geociencias del NOA (IBIGEO-CONICET–Universidad Nacional de Salta), el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE-CONICET) y la Wildlife Conservation Society.

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