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CIENCIAS AGRARIAS | Pedobiología
Especialistas del CONICET lideran un estudio clave sobre la fauna del suelo y las funciones ecosistémicas en América Latina
A través de un análisis colaborativo internacional, este trabajo analizó el estado actual y los próximos desafíos en relación con la fauna del suelo y el funcionamiento ecosistémico en la región.
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Un equipo de trabajo del CONICET y otras instituciones de América Latina y Europa realizó una revisión sistemática para responder qué es lo que se sabe actualmente sobre la fauna del suelo, el funcionamiento ecosistémico y las propiedades del suelo en Latinoamérica. El trabajo fue publicado en la revista internacional Pedobiologia – Journal of Soil Ecology y forma parte del número especial Global Soil Biodiversity Conference 2026: Uncovering the Hidden Diversity.
Aunque suele pasar desapercibida, la biodiversidad del suelo representa una parte fundamental de la vida en el planeta. Aproximadamente el 59 por ciento de todas las especies conocidas pasan algún momento de su ciclo de vida bajo nuestros pies. Desde organismos visibles como lombrices y bichos bolita hasta una enorme diversidad de especies microscópicas, todos cumplen funciones esenciales para el mantenimiento de los ecosistemas, explica Maria Laura Moreno, investigadora del Instituto de Ecorregiones Andinas (CONICET – UNJu)
La conservación de esta diversidad es clave, ya que cada organismo desempeña un papel indispensable en la cadena trófica que sostiene la vida y el funcionamiento del suelo. De hecho, procesos fundamentales como la producción de alimentos, el ciclado de nutrientes y la regulación del clima dependen de la salud de estos ecosistemas subterráneos. Con el objetivo de conocer el estado actual del conocimiento en la región, los autores realizaron una revisión sistemática de publicaciones científicas producidas entre 1989 y 2024. El análisis incluyó 388 estudios desarrollados en 15 países latinoamericanos y evaluó qué grupos de fauna del suelo fueron investigados, qué funciones ecológicas y propiedades del suelo se estudiaron y en qué países y biomas se concentraron dichos esfuerzos.
Para ampliar el alcance de la revisión, el estudio incorporó publicaciones en inglés, español y portugués. Este aspecto resulta especialmente relevante, ya que una parte importante de la producción científica latinoamericana suele quedar excluida de los análisis globales debido a las barreras idiomáticas. Al integrar trabajos publicados en distintos idiomas, la investigación logró rescatar y poner en valor el verdadero potencial de la ciencia del suelo desarrollada en América Latina. Entre los principales hallazgos, el trabajo evidenció una marcada asimetría en la producción científica regional. Brasil concentró el 42 por ciento de los estudios analizados, seguido por México, Argentina y Colombia. En contraste, otros países presentan una participación muy reducida en esta temática. Incluso naciones como Bolivia y Guatemala no registraron estudios que abordaran simultáneamente la fauna, las funciones y las propiedades del suelo.
Sobre los resultados y desafíos para América Latina:
"Encontramos que existe un importante crecimiento de las investigaciones sobre fauna del suelo en la región, pero también detectamos vacíos de información muy marcados, tanto en algunos países como en determinados ecosistemas y grupos de organismos. Esto demuestra la necesidad de fortalecer las redes de colaboración regional y generar capacidades para estudiar una biodiversidad que sigue siendo poco conocida", señala Moreno. Asimismo, la investigación mostró que los estudios se concentraron principalmente en bosques tropicales y subtropicales, mientras que otros ecosistemas, como los pastizales y las regiones áridas, permanecen escasamente explorados.
Otro aspecto destacado fue la limitada colaboración científica entre países latinoamericanos. La mayoría de las alianzas de investigación se establecen con instituciones de Estados Unidos o Europa, una tendencia que, según los autores, refleja las desigualdades existentes en términos de financiamiento científico e infraestructura de investigación en la región.
La revisión también permitió identificar diferencias en la atención que reciben los distintos grupos de organismos del suelo. La mayoría de los estudios se enfocó en la macrofauna, que concentró el 68 por ciento de las investigaciones. Dentro de este grupo, hormigas, escarabajos y lombrices fueron los organismos más estudiados, en gran medida porque resultan más fáciles de observar e identificar. Por el contrario, organismos de menor tamaño, como ácaros, colémbolos y nematodos, recibieron considerablemente menos atención. Según los autores, esta desigualdad responde, en parte, a la escasez de especialistas capacitados para la identificación de estos grupos más pequeños.
En relación con el vínculo entre la fauna del suelo y el funcionamiento ecosistémico, el análisis reveló que las investigaciones realizadas en América Latina se han centrado principalmente en las propiedades del suelo antes que en las funciones ecosistémicas. Entre las variables más estudiadas se destacan el pH, los macronutrientes y la materia orgánica, mientras que la descomposición de la hojarasca fue la función ecosistémica más analizada. Estos resultados ponen de manifiesto que la relación entre la fauna del suelo y el funcionamiento de los ecosistemas continúa siendo un campo poco explorado en la región, a pesar de su relevancia para comprender y conservar los servicios que brindan los suelos.
Finalmente, el estudio concluye que, si bien se han producido avances significativos, todavía persisten importantes vacíos de información sobre quiénes habitan los suelos de América Latina y cuáles son las funciones que cumplen. Frente a este escenario, los autores sostienen que el desafío no puede abordarse de manera aislada, sino a través de la articulación colectiva. En este sentido, destacan la necesidad de fortalecer redes regionales de investigación que permitan compartir laboratorios, tecnologías y conocimientos especializados para la identificación de organismos, promoviendo así una comprensión más integral de la biodiversidad del suelo y de su papel en el funcionamiento de los ecosistemas.
El trabajo fue realizado por María Laura Moreno, Camila Pérez-Roig, María Fernanda Chiappero, César Marín, George Brown, José Camilo Bedano y Martín Videla, investigadores del Instituto de Ecorregiones Andinas (INECOA-CONICET-Universidad Nacional de Jujuy), Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV-CONICET-Universidad Nacional de Córdoba), Instituto de Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA-CONICET-Universidad Nacional del Comahue), Centro de Investigación e Innovación para el Cambio Climático (CiiCC), Universidad Santo Tomás (Chile), Amsterdam Institute for Life and Environment (Países Bajos), Embrapa Forestry (Brasil) e Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (ICBIA-CONICET-Universidad Nacional de Río Cuarto).
Link al artículo: https://www.sciencedirect.com/special-issue/10L9HS6TVKP

